domingo, 25 de enero de 2015

Calendario nuevo y curioso para acertar en la elección de la esposa por medio de los signos planetarios y nombres de las mujeres

Eugene von Blass (1843-1932)

De la imprenta madrileña de J. M. Marés en 1858, este calendario para acertar en la elección de la esposa teniendo en cuenta sus nombres y los signos de los planetas, lo que recuerda al tantas veces editado pliego de 'Los nombres, costumbres, y propiedades de las señoras mujeres', del que ya publiqué una entrada en este blog el 15 de abril de 2013 con el título de 'Dime como te llamas y te diré cómo eres'.

Tras este pliego añado otro editado en Carmona (Sevilla) por José María Moreno, sin que figure año y fecha.












©Antonio Lorenzo

martes, 20 de enero de 2015

El duque es muy cuerdo en todo


Sobre la relación entre el teatro, en sus diversas manifestaciones o subgéneros, y los pliegos de cordel queda aún mucho por investigar y conocer, aunque en estos últimos años se ha despertado un creciente interés entre los investigadores por las formas del teatro breve y sus relaciones con otros géneros.

El pliego que paso a reproducir más adelante lo he identificado como deudor y entresacado de un entremés de Francisco de Castro recogido póstumamente en su Libro nuevo de entremeses, intitulado Cómico Festejo (1742), aunque nuestro autor ya había publicado en vida tres volúmenes bajo el título de Alegría cómica, explicada en diferentes asuntos jocosos. Zaragoza, 1702.

Sabemos que el madrileño Francisco de Castro (1672-1713), hijo del también actor Matías de Castro,  fue un conocido comediante y autor de entremeses y de otras piezas breves que desarrolló básicamente su labor como actor en una de las compañías de la corte a caballo entre los reinados de Felipe IV y Felipe V. Adquirió fama entre sus coetáneos por sus papeles de gracioso en los teatros madrileños y al que apodaron 'Farruco' por sus interpretaciones de personajes de ascendencia gallega.

Si bien Francisco de Castro no figura entre los grandes nombres de autores de entremeses, sí fue apreciado por sus papeles de actor y por el donaire y facilidad para conectar con el público en su producción como escritor. La edición  que conocemos del entremés en el que se inspira el pliego data de 1742, es decir, cuando ya habían transcurridos veintinueve años de su muerte, siendo posible su publicación gracias al desvelo de José de Ribas, sucesor de una de las compañías de las que formó parte nuestro autor.

En las aprobaciones y privilegios que figuran en la edición del 'Cómico festejo' el censor de la publicación nos comenta respecto a Francisco de Castro:
'Uno de los dos referidos tomos se compone de Entremeses de un solo ingenio, que fue el celebrado 'Farruco', cuyo salado gracejo aún hoy le hace exequias el recuerdo, y perpetuamente se las hará en sus memorias el buen gusto cortesano, acordándose de un genio tan cabalmente festivo, que fue gracioso en el dicho y en el hecho, siendo muy raro el que lo es en hecho y dicho'.


































El personaje del vejete, que es el encargado en el entremés de recitar con frases encadenadas la relación que de forma exenta ha recogido el pliego, es personaje folklórico habitual en los entremeses que tratan de burlas amorosas. Su papel suele representar al cornudo o al marido engañado, aparte de su característica avaricia y corriente víctima de las burlas de los estudiantes o del personaje del soldado fanfarrón que suele rivalizar con el sacristán en cuanto a sus conquistas amorosas.

El pliego está editado en Valencia, sin año, por el impresor Cosme de la Granja al comienzo de la segunda mitad del siglo XVIII, según se desprende de la actividad de este impresor.

Del impresor Cosme de la Granja sabemos que en 1734 estaba establecido en la Plaza de la Seo de Valencia, trasladándose en 1742 a la calle de la Bolsería, según consta en los pies de imprenta.

En el 1746 se unió al también impresor valenciano Agustín Laborda, relación que duró poco tiempo, puesto que no se conocen impresiones de Granja entre los años 1747 y 1750. En cambio, a partir del 1751, ya trabaja solo de nuevo denominándose 'Impresor y Mercader de libros, vive en la Plaza del Mercado, junto al peso del Carbón'.

En 1757 se trasladó a la calle de Gracia, según se desprende de los pies de imprenta, fecha más o menos aproximada de la edición del pliego.

Del año 1765 es el último pie de imprenta que conocemos de este impresor, aunque tras su muerte, continuó su actividad su viuda (Basilia Tora) según se desprende de un documento que se envió el 22 de mayo de 1776 a los libreros de la ciudad por el Tribunal del Santo Oficio para que dictasen, en un término de sesenta días, todos los libros que tuviesen en sus tiendas. (Datos sacados de José Enrique Serrano y Morales: 'Diccionario de las imprentas que han existido en Valencia, desde la introducción del arte tipográfico hasta el año 1868', Valencia, Imprenta de F. Domenech, 1898-1899)





Antonio Lorenzo

sábado, 17 de enero de 2015

Santos protectores y sanadores: Hasta san Antón, pascuas son

                                         
                                                                                                           Oh glorioso san Antón,
                                                                                                           siempre te encuentro leyendo,
                                                                                                           si nunca pasas la hoja
                                                                                                           ¿qué leches estás haciendo? 
                                                                                                                 [copla popular]

El 17 de enero se celebra la festividad de san Antón o san Antonio abad, patrón de los animales. Se trata de una de las celebraciones más importantes de las fiestas de invierno y es costumbre muy extendida el llevar a la iglesia animales domésticos o de trabajo para su bendición.

A san Antón se le considera un santo muy «milagrero» y debido a la similitud del nombre muchas personas lo confunden con San Antonio de Padua, que se celebra el 13 de junio.

Cuenta la tradición que su vida fue una serie ininterrumpida de milagros: libró del demonio a un sinnúmero de posesos, curó a multitud de enfermos, por su intercesión brotaron milagrosos manantiales, domó a las fieras y venció numerosas tentaciones.



















Se le suele representar con un cerdo o jabalí junto a él. La leyenda cuenta que en el parto de una cerda uno de los lechones nació enfermo. La piedad del santo hizo que se compadeciese del pobre animal y lo bendijese. En aquel mismo instante el cerdito sanó y comenzó a andar. Otra leyenda cuenta que un jabalí, malherido por unos cazadores, había quedado ciego y fue a refugiarse junto al santo. San Antón, muy entristecido por la ceguera del animal, lo sanó. Desde entonces el jabalí se quedó a vivir junto a él defendiéndolo de cualquier fiera o alimaña que se acercase a su guarida.

Otro elemento que suele aparecer en los cuadros de san Antón es el cuervo llevándole un pan. Este motivo es frecuente en la imaginería de todos los anacoretas. A san Antón el cuervo le llevaba todos los días una hogaza. En este cuadro de Velázquez aparece junto a san Pablo, el ermitaño, mientras un cuervo les lleva la comida.


La leyenda cuenta también que llegado a la edad de 105 años sintió que su fin se aproximaba, lo que aprovechó para dar sus últimos consejos durmiéndose con el sueño de los justos el 17 de enero del año 356 entre 'conciertos angélicos'.

Aún subsiste en algunos pueblos de Castilla y León la tradición de celebrar las llamadas «hogueras de san Antón» y las vueltas propiciatorias a la iglesia antes de la bendición a los animales. Dicha tradición se sigue celebrando con gran vitalidad en muchas localidades, entre ellas en la ciudad de Madrid, donde tras las consabidas vueltas a la Iglesia de San Antón, en la calle Hortaleza, se recogen los «panecillos del santo» que se guardarán hasta el próximo año.


En algunos lugares aún se conserva la costumbre del llamado «marrano o cerdo de san Antón». La cofradía o alguno de sus miembros regalaba un cerdo a la comunidad donde era alimentado por el vecindario. El cerdo podía deambular por donde quisiese y solía llevar una esquila al cuello para avisar de su presencia. El cerdo se lo acababa quedando el ganador de una rifa y el dinero recaudado por la venta de las papeletas quedaba para el culto al santo.


San Antón es también motivo común en los llamados Gozos o Goigs en el ámbito catalán y valenciano.


Goigs del glorios Abat Sant Antoni, Barcelona, Estamper y llibreter Juan Centene, s.a.

©Antonio Lorenzo